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lunes, 13 de marzo de 2017

El castigo es un acto poco educativo.


El castigo forma parte de la educación desde hace mucho tiempo. En la televisión por ejemplo, está tan normalizado que es habitual ver a los protagonistas de las series de televisión juveniles quedarse sin poder salir durante semanas por hacer tal o cual acción.


La gran mayoría de los adultos de hoy en día los hemos sufrido, a menudo por cosas que habíamos hecho sin querer, a menudo por cosas que ni siquiera habíamos hecho y a menudo por conductas que sí podrían considerarse inadecuadas.

Las razones de los castigos son tan dispares que muchas veces se viven como injustos y si nos detenemos un poco a pensar en ello, podemos afirmar que los castigos son poco educativos y que pueden provocar consecuencias negativas.



¿Qué es un castigo?
El castigo se podría definir como aquella acción realizada por una persona que provoca aversión o desagrado en otra y que tiene como finalidad eliminar o corregir una conducta o comportamiento molesto o inadecuado.

Los más frecuentes son:
  • El tiempo fuera: prohibir al niño permanecer en el lugar o contexto donde ha exhibido una conducta considerada molesta o inapropiada (enviarlo a dormir, a su habitación, a la silla de pensar)

  • La retirada de reforzadores o estímulos positivos: prohibir cosas que le gustan al niño (ver la TV, ir al parque, salir a jugar con los amigos, etc.)
  • El castigo físico: que, como ya hemos hablado a menudo, no tiene nada de educativo.


El castigo es aparentemente eficaz
Es posible que la causa por la que el castigo permanece como herramienta educativa sea su aparente eficacia e inmediatez para controlar o detener el comportamiento inadecuado. O quizás simplemente sigue vigente porque fuimos educados así y por lógica natural tendemos a actuar tal y como actuaron con nosotros.

En cualquier caso castigar a un niño no es la mejor manera de educarlo. Mediante el castigo, pese a que la conducta se extingue de manera puntual, la raíz del problema no se soluciona y son muchos los niños que, pese a haber sido castigados por una conducta, siguen haciéndola cuando pueden o cuando creen no ser vistos.
En otras palabras, los efectos del castigo son momentáneos. El castigo no provoca el desaprendizaje del comportamiento que se desea modificar ni ofrece una alternativa más adecuada y ello hace que la conducta tienda a repetirse.



Efectos secundarios del castigo
Emplear castigos como medida habitual de corrección provoca pérdida de confianza del niño hacia los padres o educadores, daña la autoestima del niño, que llega a desvalorizarse (sobre todo si piensa que no merece el castigo), se produce estrés, tensión y agresividad e incluso provoca el uso de la mentira o el engaño para evitar el castigo.

Muchos niños acaban distanciándose de sus padres y les “castigan” a ellos negándoles la comunicación y generando rabia y necesidad de venganza (no siempre consciente).
Muchos otros acaban perdiendo la espontaneidad y la creatividad (¿la niñez?) y se convierten en niños inseguros, temerosos y dependientes de la persona que lo castiga, pues evitan tomar decisiones que puedan ser erróneas y que puedan originar un nuevo castigo.



Los diferentes estilos de educación
En la educación autoritaria, esa que se dice que deberíamos recuperar los padres, los niños no tienen ningún derecho.

En la educación permisiva, esa en que los padres dejan que sus hijos hagan literalmente “lo que quieran” (que ni siquiera recibiría el nombre de educación, pues no se está educando), el niño tiene todos los derechos.

En una educación más democrática, donde reina la comunicación y el respeto mutuo, los padres y los hijos comparten derechos.

El castigo entraría a formar parte de la llamada educación autoritaria y el objetivo debe ser educar a un hijo para que viva en libertad, pero sin coartar la libertad de los que le rodean (“vive y deja vivir”).
Educar requiere paciencia y el trabajo de los padres o educadores debe ir encaminado, siempre que sea posible, a mostrar alternativas y elementos que inviten a reflexionar, no sólo sobre el comportamiento considerado inadecuado, sino también sobre las consecuencias que provoca en los demás.

La finalidad es que los niños sean personas responsables, autocríticas y autónomas pero con valores propios, es decir, siendo su modo de vivir auténtico, originado en sí mismo y no en la obediencia a un ser superior (los padres).

Como decía Piaget, “la autonomía sólo aparece con la reciprocidad, cuando el respeto mutuo es lo bastante fuerte como para hacer que el individuo sienta desde dentro el deseo de tratar a los demás como a él le gustaría que le trataran”. Por ello la lucha debe ir encaminada a crear esa autonomía en los niños.

Para conseguirlo es necesaria la vía del diálogo y la comunicación, el ejemplo continúo de los padres en el día a día y la exigencia apropiada, siempre con amor.

El castigo es “el camino rápido” para atajar un problema y su efecto sobre la conducta es temporal. Difícilmente logra erradicar una conducta negativa de manera duradera y tiende a distanciar a padres e hijos y a humillar a los segundos.



¿Y entonces no se puede castigar?
Muchas personas defienden el castigo porque consideran que realmente hay actitudes que no se pueden tolerar y, si se repiten de modo insolente, el castigo es la única manera de hacer entender lo que es importante.

Las cosas caen por su propio peso y los mismos niños, cuando hay diálogo y comunicación, acaban por ver que sus actos tienen consecuencias (buenas o malas), se dan cuenta que la vida realmente no es un camino de rosas y ven que hay momentos en que podrían haber hecho caso a papá o mamá (y momentos en que habría sido mejor no hacerles caso).







Algunos ejemplos
  • Si un niño pinta la pared podemos hacer que entienda que no debería haberlo hecho con un “ahora la pared está sucia porque la has pintado con el rotulador, habrá que limpiarla, si quieres te ayudo”. El hecho de limpiar ya ejerce la función educativa, pues el niño ve que su acto tiene una consecuencia (pared sucia) que debe ser reparada (limpiándola).
  • Si tira deliberadamente cosas al suelo, si desordena (o no ordena), el recogerlas hace la función educativa. En algún momento incluso puede echar en falta algo porque está desordenado. El niño verá así la consecuencia del “no ordenar”.
  • Si rompe sus juguetes porque está enfadado (o juega a romperlos) la consecuencia en sí ya supone un aprendizaje, pues los habrá roto y más tarde se dará cuenta de que no podrá jugar con ellos.
Con esto no quiero decir que haya que dejar que los rompa deliberadamente. Podemos detener la acción con un “si cuando te enfadas tratas así a los juguetes los tendré que guardar para que no se rompan” si lo consideramos oportuno.
Esta frase que parece un castigo o una amenaza es realmente una invitación a la reflexión para que el niño cree su propia regla. Si tira los juguetes serán retirados para que no se rompan, sin embargo, si los trata bien, podrá jugar con ellos tanto cuanto quiera. 

Él decide en todo momento cuándo puede empezar a tratarlos bien y comprende que las pertenencias propias también deben ser respetadas y que puede haber otras maneras de canalizar un enfado.


La intención, al fin y al cabo, es tratar que los niños sean felices, que los padres sean felices y que la relación entre padres e hijos sea la mejor posible. Es por ello que hay que tratar de utilizar métodos que no humillen, distancien o sean injustos para los niños (ni para los padres) y castigarles me temo que es no es uno de ellos.

Armando Bastida


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lunes, 6 de marzo de 2017

Día de la mujer, hablemos de nosotras






Día Internacional de la mujer, una fecha 


especial para hablar de nosotras mismas.


La mujer en la sociedad cumple roles muy importantes; es amiga, hermana, mamá (puede ser), esposa (podría ser), hija, profesional y sobre todo mujer.  Todos roles fundamentales en la vida. 


Es tan importante y decisivo el papel que desempeña la mujer en la sociedad que hablar de esto llevaría mucho tiempo. Se tendría que empezar por hablar de cada uno de los roles en los diferentes ámbitos y cada uno de ellos con sus dificultades y con sus alegrías: como madre, esposa, hija, profesional amiga, hermana, mujer.

La vida cotidiana femenina es distinta a la masculina, pues es más responsable del cuidado de la casa (según la sociedad), aunque tenga quien realice las tareas del hogar y esté laborando fuera de la casa, siempre está atenta.

Sacar adelante el proyecto familiar es una labor en la que muchas mujeres no escatiman en empeño y recursos, luchando por cubrir todas las necesidades físicas y emocionales de todos. Se ha librado una dura batalla para entrar al mundo laboral y ganar un espacio que antes las mujeres tenían negado, lo cual ha incrementado el trabajo y la responsabilidad de la mujer, ya que con esto no deja de lado el papel de cuidar de la familia.





Para la mujer ha sido un esfuerzo doble, ganarse un lugar en el mundo laboral y cumplir al mismo tiempo con tantos roles, y por lo general ¡todos con excelencia!








La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó en el informe “Las mujeres del mundo Tendencias y estadísticas” un crecimiento generalizado en la contratación de mujeres en trabajos de todo tipo durante la última década. Este aumento no se ha detenido, sino que sigue en alza en la gran mayoría de países del mundo. Según el informe, las mujeres también han comenzado a recibir mejores ingresos, situación que motiva dentro de variadas opciones profesionales.

Hoy en día quien diga que la mujer no puede sacar adelante a una familia y ser una gran profesional está muy equivocado, pues en los últimos años ellas lo han demostrado con mayor intensidad. Sin embargo, y a pesar de tantos logros alcanzados es común ver mujeres competir entre mujeres, o dar juicios de valor sobre si alguna es mejor mamá, esposa o profesional que la otra.
Por eso es importante recalcar y recordar que las mujeres inteligentes NO compiten entre sí, se ayudan.  En lugar de luchar entre sí, debemos tendernos las manos y hacer puentes de unión y de crecimiento. Ninguna es mejor que ninguna, todas somos diferentes, inteligentes, únicas y bellas, pues la belleza es muy personal y sale de lo interno, la belleza se siente y va más allá de la vista o de lo externo. Así que mujeres, vamos a aliarnos más y más, dejar los juicios de valor y ayudarnos a crecer. La vida no es una competencia. No se trata de ganarle a otra mujer, se trata de apoyar y empatizar.



Y replico las palabras de Karla Galleta:

"No hay mujeres buenas ni malas, no hay unas mejores que otras, de hecho, no hay premios que ganar por vivir en esta constante competencia, es sólo una pérdida de tiempo. Somos personas complejas, fuertes, frágiles, creativas, hermosas, únicas, especiales. No venimos a este mundo a competir, sino a evolucionar, a ser mejor que ayer para nosotras mismas. Abandonemos ese macabro juego de las rivalidades entre mujeres que nos han impuesto sin consultarnos y seamos libres.
Aquí todos tenemos nuestro propio camino y experiencia de vida y ser mujer no es sencillo, pero si en lugar de competir, de comparar, de menospreciar y debilitar, usamos un poco más la gran inteligencia que poseemos y nos protegiéramos, nos aliáramos, nos comprendiéramos y nos acompañáramos sin culpas ni temores, tendríamos menos enemigas y más aliadas."



Feliz Día de la Mujer a todas esas grandes mujeres que trabajan en ser la mejor versión de sí misma. Seguimos sumando. Vamos a amarnos más, cuidarnos más y valorarnos más día a día.




Natalia Calderón
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martes, 28 de febrero de 2017

Bullying: Acoso moral entre iguales

Se le conoce además como “bullying” y se podría definir como el conjunto de comportamientos hostiles que una persona o grupo de personas, abusando de un poder real o ficticio, dirige contra un compañero de forma repetitiva y duradera con la intención de causarle daño.  

Se dan agresiones directas o indirectas, tanto físicas como verbales, psicológicas y de exclusión social.  








Dentro de las características se resaltan 4 aspectos:
  • Abuso de poder, del más fuerte al más débil.
  • Repetidos incidentes entre los mismos niños o jóvenes durante un tiempo largo.
  • Ausencia de provocación por parte de la víctima.
  • Intimidaciones físicas, verbales o psicológicas, que buscan causar miedo, dolor o daño a la víctima.


¿Cómo es generalmente el niño o joven acosado?

Le podría pasar a cualquiera, pero existen grupos más vulnerables, tales como aquellos niños o jóvenes más tímidos, introvertidos, o con características físicas que le diferencian (peso, lentes, su estatura), o algunas características académicas (se lleva muy bien con los docentes, participa mucho en clase, sus notas siempre son muy altas).  
Los efectos del acoso escolar pueden ser devastadores, pues la persona se siente violentada, desprotegida, aislada, humillada, insegura.



¿Qué pueden hacer los docentes?
  • Supervisar a los estudiantes fuera de la clase e intervenir cuando observe intimidación.
  • Motivar campañas para educar sobre la intimidación.
  • Hablar con los estudiantes “conflictivos” a solas.
  • Escuchar a los padres cuando expresan su preocupación sobre la conducta de otro niño.
  • Buscar una estrategia para que los estudiantes y docentes puedan reportar la intimidación.

¿Qué pueden hacer los estudiantes?
  • Hablar con sus padres y amigos acerca de la “intimidación”.
  • Respetar a todos, y tratar a los demás como le gustaría ser tratado.
  • Si ha sido intimidado o si ha presenciado a otra persona siendo intimidada, comunique el hecho a su familia o al docente.
  • No tolere la intimidación.

¿Qué pueden hacer los padres de familia? 

  • Dar ejemplos positivos de conducta. Monitorear su propia conducta. Demostrar que el comportamiento de los adultos en la casa no es de acoso ni de agresividad.  Los hijos copian las conductas de sus padres
  • Escuchar a sus hijos. Asegurarse que sus hijos sepan que los apoyan, que confía en ellos y que pueden contar siempre con sus padres.
  • Participar en la escuela y actividades extracurriculares de sus hijos. Ser parte de la vida escolar de su hijo, revisar tareas, leer mensajes, conocer a sus docentes.
  • Ser lo más positivo con su hijo. Por cada comentario negativo dirigido a su hijo, los padres deben proporcionar 5 comentarios positivos. 
  • Conocer a los amigos de sus hijos.
  • Explicar a sus hijos que NO es aceptable intimidar a los demás. Ofrecer sugerencias para tratar con compañeros problemáticos.
  • Explicar a sus hijos la diferencia entre una respuesta asertiva (seguridad en sí mismo, la firmeza) y una agresiva (violenta, hostil). Mantener siempre respeto por las diferencias, enseñándolo también a sus hijos con el ejemplo.
  • Buscar recursos para ayudarle a responder a situaciones de intimidación.
  • Enseñar a sus hijos el RESPETO y la TOLERANCIA para todos. Mostrar una conducta de empatía.


Por último, es importante tener en cuenta que todo de tipo de intervención es más eficaz  cuando los adultos comprendemos la magnitud del problema y hacemos incapié en que la clave está en el respeto mutuo. Es decir, nosotros no podemos pedir a los niños que cambien, que sean más respetuosos si es que nosotros no lo somos con ellos. Debemos ser conscientes del papel importante que tenemos en la vida de nuestros niños como modelos de conductas. Tratémoslos con respeto y ellos se lo devolverán al mundo.


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lunes, 20 de febrero de 2017

La inteligencia emocional en la infancia


La familia es la primera escuela de aprendizaje emocional. También van a influir en el mayor número de experiencias del niño, repercutiendo éstas en el desarrollo de su personalidad. 






Los padres son el principal modelo de imitación de los hijos e hijas, por tanto se deben ejercitar desde pequeños en el área emocional, una regla de oro es “trate a sus hijos como le gustaría que los demás los trataran”.  








De esta regla podemos sacar 3 principios:
  • Sea consciente de sus propios sentimientos y de los demás.
  • Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás.
  • Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.





Los estudios demuestran los tres estilos de comportamiento más inadecuados por parte de sus padres:

  1. Ignorar completamente los sentimientos de sus hijos, pensando que los problemas de sus hijos son triviales y absurdos.

  1. El estilo “dejar hacer”.  En este caso, los padres sí se dan cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero no le dan soluciones emocionales y piensan que cualquier forma de resolverlo es correcto, por ejemplo: castigos físicos.

  1. Menospreciar o no respetar los sentimientos del niño (por ejemplo, en algunos casos se le prohíbe al niño (a) que se enoje o que llore).


Mientras que en el ámbito educativo es básico desarrollar estrategias para promover las distintas competencias de la “Inteligencia Emocional” en todos y cada uno de los niños y niñas.

Puntualizando en 6 factores básicos para un elevando rendimiento académico, podemos citar:

  1. Confianza en sí mismo y en sus capacidades.
  2. Curiosidad por descubrir.
  3. Autocontrol.
  4. Relación con el grupo de iguales.
  5. Capacidad de comunicar.
  6. Capacidad de cooperar con los demás.
  
Para que los niños y niñas posean estas capacidades, dependerá en gran parte de lo recibido en su hogar.  Sin lugar a duda, una educación emocionalmente inteligente partirá de los padres de familia y en forma posterior de los docentes. 

Natalia Calderón.



Si querés reforzar la inteligencia emocional en tus hijos te invitamos a que los impulses a participar de nuestros talleres. 

Más info ACÁ







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viernes, 10 de febrero de 2017

San Valentín no es solo de parejas


Ahora que estamos en San Valentín les queremos proponer actividades que pueden hacer en familia para celebrar durante la semana. 




Algunas actividades para esta fecha: 

Una actividad familiar para compartir y expresar sentimientos. 
"Tesoro del amor", dentro de un baúl o caja decorada vamos a meter corazones con el nombre de cada miembro de la familia y detrás del corazón escribimos características que hacen de esa persona una persona tan especial y amada. Ejemplo: Julián y por detrás: alegre, cariñoso, servicial.
 

Llevar a sus compañeros y amigos una tarjeta elaborada por el niño sobre el valor de nuestra amistad.  Modelando la importancia de dar amor a todas las personas.

 
Hacer intercambio de mensajes en casa o centro educativo. Una espacie de correo de la amistad y el amor.  Un mensaje escrito es un detalle especial.
 
Decorar la casa con motivos del 14 de febrero, eso ayudará a que los niños vean el AMOR como algo universal y no únicamente como la relación de pareja.
 
Película en casa: con temas relacionados al amor y  la amistad. Tener palomitas.
 
Preparar algún platillo para ese día que tenga forma de corazón, galletas, frutas, etc... se podría convertir en una hermosa tradición.


Aprovechen este día de San Valentín para crear un ambiente de amor en compañía de la familia y para fortalecer los lazos de amistad entre tus seres queridos.
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viernes, 3 de febrero de 2017

Regreso a clases ¡con alegría!



Las vacaciones terminaron y es hora que empecés a preparar el nuevo año escolar.
Es importante que te organizés en todas esas cosas que te ayudarán a iniciar el año escolar con mucha energía.


Trabajá en estos  tips: 

Modificá tu horario: Si en vacaciones se duerme  hasta tarde, una semana antes de iniciar las clases los niños deben levantarse a la misma hora que cuando asisten a clases. Esto ayudará a que su cuerpo se acostumbre al nuevo horario y no les cueste tanto levantarse.  


Limpio y ordenado


Alimentación saludable: la comida es necesaria para tener mucha energía. Llevar refrigerios saludables como frutas, verduras y jugos naturales. Los nutrientes que tienen esos alimentos ayudarán a  la concentración en el aula.

Diseñar un horario de actividades: Para distribuir mejor el tiempo entre los pasatiempos, el deporte, oficio de la casa y el estudio; esto ayudará mucho (las rutinas son claves).

Elegir un lugar para estudiar: Éste debe ser lejos de la sala o de la calle para evitar distracciones. Recuerda que ese espacio debe ser cómodo y tranquilo. Que no haga mucho calor o mucho frío.  Busca un lugar ventilado.  Además, utilizar un bombillo con luz blanca (luz día).




Repasar la materia: Estudiar todos los días, no sólo cuanto hay  tareas o trabajos, esto es necesario para estar preparado. Así, cuando lleguen los exámenes, solo se tendrá que repasar lo ya estudiado.

Esforzarte más: Si hay una materia o tema que les cuesta, hay que dedicarle más tiempo.

Organizar las cosas: Preparar todo lo que llevan a la escuela desde un día antes.  

No desvelarse: Ir a la cama temprano, pues el cuerpo necesita por lo menos 8 horas de descanso.


  
 Si PRACTICÁS estos consejos, 
pasarás un EXCELENTE año escolar. 




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jueves, 26 de enero de 2017

Los berrinches no se controlan, se gestionan.




Las rabietas son una explosión de emociones. Es como una especie de descarga emocional y se le considerada normal durante el desarrollo de los niños en edades comprendidas entre 1 y 4 años (todo depende del temperamento del niño, del entorno en el que crece y de la respuesta de sus padres ante estas situaciones).


Cuando se inicia una rabieta, el cerebro del niño se inunda de sustancias y hormonas estresantes como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina lo que hace que sus sentidos queden fisiológicamente bloqueados. Es decir, que en su máximo apogeo (durante la rabieta) los niños no pueden escuchar, entender ni razonar lo que los adultos les decimos o indicamos hacer en ese momento.



Cuando un niño se encuentra en plena descarga emocional, es fundamental esperar a que simplemente pase esa tormenta de emociones para poder hablar con ellos en la calma (cuando sus emociones estén estables).

Lo más difícil de todo el proceso y lo más necesario 
es que el adulto conserve la calma.


Hay algo importante debemos entender a la hora de guiar de manera eficaz una rabieta. Debemos tener claro que una rabieta nunca debe ser el medio para conseguir un fin, es decir, no debemos ceder ante una rabieta que estalla.




Ceder a comprar o hacer lo que el niño pide o quiere en ese momento, es algo usual que muchos padres suelen hacer por alguno de estos motivos.



Estas respuestas no educan ni ayudan al niño, sino que por el contrario, les enseña que de esa forma (con gritos, llantos, golpes, insultos, etc.) conseguirá lo que quiere en un momento determinado.


De igual manera, usar métodos autoritarios para tratar de controlar o aplacar una rabieta: Golpes, amenazas, gritos, retiro de privilegios, baños de agua fría, sacudirlos, mandarlos a la silla de pensar, etc. son métodos irrespetuosos que humillan a tu hijo y no lo ayudan sino que a la larga le perjudican.

Una actitud comprensiva y amorosa es la clave para dar seguimiento a estas tormentas  emocionales.


El contacto físico y la empatía al comprender/validar sus sentimientos y sus etapas de desarrollo, hacen que los niños estén más propensos a “bajar revoluciones”. ¡Pero cuidado! Hay que tener en cuenta que no a todos los niños les gusta ser tocados o abrazados cuando están enojados y eso debemos respetarlo. En esos casos, tan solo debes permanecer cerca del pequeño para cuidar que no se haga daño a sí mismo, a los demás o a las cosas.
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miércoles, 25 de enero de 2017

Temor a la entrada a clases.


Hablar de fobia nos recuerda de inmediato a la palabra y el concepto de “miedo y/o temor”, o a un trastorno de ansiedad. El miedo surge cuando nos sentimos en peligro, sea real o no. La gran mayoría de niños sienten “temores” leves pasajeros y asociados a determinadas edades; que evolutivamente van superando en sus etapas de crecimiento.





Cuando los niños van por primera vez a la escuela, cambian de centro educativo, inician un nuevo año escolar o enfrentan etapas de transición, presentan niveles de ansiedad y temor que son normales. La mayoría de ellos suele superarlos con sus propios recursos. Sin embargo, en algunos casos la ansiedad llega a ser tan intensa y constante que le impide al niño asistir a clases.








Los factores que desencadenan la negativa de ir a la escuela pueden ser diversos.

Las características más frecuentes suelen ser:

- Negarse a ir a la escuela, escaparse de ella. 
- Quejas de dolores y enfermedades.  
- Conducta negativa.  
- Algunos llegan al pánico (lloran, gritan, se agarran de sus
padres).
- Aumento de ansiedad, tensión muscular, taquicardia, mareos,
malestar estomacal, vómitos, dolores de cabezas, trastornos de la
alimentación y/o del sueño, diarrea.
- Pensamientos negativos, miedo a ser ridiculizado.


RECOMENDACIONES:

Es conveniente asistir diariamente a la escuela, ya que el problema mejorará en forma notable en una o dos semanas.

En cambio, si el niño no asiste  a la escuela, los síntomas físicos y el deseo de quedarse en casa serás cada vez más frecuente. Cuanto más tiempo pase su hijo en casa, resultará  más difícil volver a la escuela. Podrían estar en juego la vida social y la educación futura del niño.

En cuanto a las tareas de prevención, los niños de edad preescolar se pueden beneficiar de experiencia estructuradas con otros adultos. Los padres pueden ayudar a los niños a separarse de las personas que los cuidan de varias maneras.  

Cuando el niño se asusta mucho al separarse de los padres, la mejor estrategia es informarle, calmadamente, que el padre/madre regresará y que el niño tiene que quedarse. En ese momento él/ella debe irse rápido. Usualmente los niños tienen más dificultad si los padres toman mucho tiempo al despedirse, se enojan, esperan a que el niño se calme o intentan razonar con el niño. Una separación firme y amable es mejor tanto para los padres como para el niño.

Son muchos niños sufren de ansiedad de separación al alejarse de sus padres, especialmente esto es muy común en niños en edad pre-escolar. Una idea para ayudar a sus pequeños a aliviar esta ansiedad es la de crear junto con ellos un collar en donde pegaran fotos de lo que sus pequeños más extrañan al encontrarse lejos de sus padres. Este collar será de apoyo para acompañarlos durante el día.  

La mejor terapia de la fobia escolar es ir diariamente a clases. Los temores se superan enfrentándolos cuanto antes. La asistencia diaria a la escuela hará que casi todos los síntomas físicos del niño mejoren. Los síntomas se volverán menos intensos y se presentarán con menor frecuencia y con el tiempo, el niño volverá a disfrutar de la escuela.

Algunas veces un niño puede llorar y gritar, negándose absolutamente a ir a la escuela. En ese caso, después de hablar con él sobre sus temores, se le debe llevar. Uno de los padres podría ser mejor que el otro en hacer cumplir esto. Incluso en algunas ocasiones, un pariente puede encargarse del asunto durante algún tiempo.

Los padres y la escuela necesitan trabajar  unidos para identificar qué está causando o manteniendo esta conducta y desarrollar un plan comprensivo de intervención.



La clave del éxito es la pronta intervención; mientras más tiempo permanezca esta conducta, más difícil será de erradicar.

Alexia y Natalia 


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martes, 17 de enero de 2017

Conéctese con sus hijos al comprar los útiles escolares



¿Cómo me conecto con mi hijo en una situación de tanto estrés?

Los padres andan estresados buscando precios, calidad, cantidad, con lista en mano de un lado a otro de las librerías. Los niños andan colgados de sus manos al cuido de ellos porque hay tanta gente que se pueden perder. ¿Le suena conocido?

Te recomendamos algunos ejercicios para realizar antes, durante y después de las compras:
  

  • Participación  en el proceso de selección y compra de los mismos. Por ejemplo, si le gusta el color rojo, que pueda elegir sus cuadernos en este tono.
  • Enseñar técnicas de estudio que además van a favorecer su rendimiento escolar. Por ejemplo, que subrayen las ideas importantes siempre con un lápiz o resaltador del mismo color; que junten y ordenen los materiales que necesitarán para trabajar antes de sentarse a hacerlo para evitar interrupciones posteriores porque algo falta
  • Los útiles nuevos ejercen una especie de fascinación en los niños, por ello se debe tratar de mantenerlos de la mejor forma posible, pues los educandos  estudian más a gusto si sus materiales están ordenados,  limpios y bien presentados.
  • Tomar parte en el proceso de preparación: hacer punta a sus lápices, lavar sus pinceles, así como ayudando a forrar, rotular y personalizar sus cuadernos y libros. Esto les produce un mayor sentido de pertenencia.

  • Para los escolares el aprendizaje es más atractivo si conservan sus materiales en buen estado. Un cuaderno limpio y ordenado motiva más a hacer tareas que uno con las hojas despedazadas y lleno de manchas. Y aunque hay niños que parecieran tener una facilidad innata para cuidar sus útiles, para muchos otros se trata de una tarea que deben aprender desde pequeños.
  • Se trata de formar hábitos. Si al niño desde pequeño se le inculca que sus juguetes y los objetos a su alrededor son valiosos y se les enseña a cuidarlos, limpiarlos y mantenerlos ordenados, lo más probable es que cuando comience a tener sus primeros útiles los cuide de la misma forma.


Comprando los útiles con algunas consideraciones pedagógicas:


Los materiales escolares adecuados pueden contribuir  para que los niños se sientan  preparados para las clases y  mantener organizadas sus tareas, la organización ayuda a aliviar algo del estrés que los niños y niñas pueden sentir por el inicio de las clases.

  • Es preferible que sus cuadernos sean cosidos, sus crayones anchos (si necesitan), sus lápices de color de alta calidad (pues actualmente existen algunos que se les hace punta y el lápiz desaparece). Uso de cuadernos cuadriculados para labores de aritmética (ya que facilitan mucho la organización espacial y visual del educando). 

  • Los niños pequeños de I ciclo (1º, 2º, 3º), deben tener materiales fuertes que les permitan su uso durante todo el año lectivo.  

  • En II ciclo y secundaria, se podría implementar el uso de cuadernos de resortes (pero de resorte doble), pues el de un único resorte (son más económicos) pero con gran facilidad se va desprendiendo. 

  • Tratar de enfatizar en que el uso del corrector se deje para ocasiones que realmente se ameriten (utilizando solo pequeñas cantidades).

  • Uso del lápiz ergonómico (triangular)  pues tiene la postura natural de los dedos. Lapiceros de buena calidad y suaves al escribir (no forzar la mano). 

  • En aquellos que prefieren el portafolio, es fundamental, ubicar las materias de acuerdo al horario de clases (de igual forma en cuadernos de varias materias), pues muchas veces tienen que llevar un cuaderno muy grueso solo para una materia  o cargar  todo el portafolio.  El uso de portafolio requiere de reforzadores, pues es común que las hojas se desprendan.

  • Agendas o planificadores, su uso es de gran importancia en la organización del estudiante. Sin embargo, actualmente existen unas agendas tan llamativas, que prácticamente algunos niños (as) pasan toda la sesión de clase quitando y pegando sticker, o leyendo partes de la misma. Las cuales sin lugar a duda se convierten en importantes distractores (especialmente para los niños que son más distraídos). Es conveniente enseñar al estudiante desde pequeño el uso de un planificador, pues es mucho más práctico. Eventualmente se podría hacer el cambio a una agenda, cuando tenga dominio de un planificador.


El gasto no es poco y los padres quisiéramos que estos materiales les duren a nuestros hijos durante todo el año. Para lograrlo, hay que inculcar en los niños el hábito de cuidar sus cuadernos, lápices y libros. Este es un aprendizaje importante que les será útil a lo largo de su vida para apreciar y mantener lo que tienen.



Natalia y Alexia


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