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lunes, 17 de abril de 2017

Desarrollo tardío del lenguaje.



Los niños y niñas adquieren el desarrollo del lenguaje principalmente de su entorno social y familiar. Sin lugar a duda el lenguaje es de vital importancia, ya que es un puente de acceso a diversas e innumerables situaciones de aprendizaje.

Sin embargo, no todos los niños progresan de igual forma. Por lo tanto, podemos hablar de un “desarrollo tardío del lenguaje” cuando el niño(a) no está en disposición, a una edad determinada, de comprender y/o de expresarse por medio de palabras y de frases en relación con su edad cronológica. 
  

En estos niños y niñas la aparición del lenguaje es más tardía de lo habitual y se desarrolla lenta y desfasadamente con respecto a lo que cabe esperar en un niño(a) de su edad. Debe tenerse en cuenta que esta disfunción no tiene relación con la capacidad intelectual, ni con alteraciones motrices o sensoriales.

Es importante saber qué cosas son “esperables” y cuáles no en el desarrollo del habla y el lenguaje puede ayudar a entender si el niño presenta un desarrollo adecuado. Generalmente entre los 2 y 3 años, los padres suelen ser testigos de una gran explosión de vocabulario de sus hijos. El vocabulario debe aumentar a un ritmo en el que no se pueden contar las palabras y debe combinar, en forma cotidiana, tres o más palabras para formar oraciones. Así también notablemente se presentará un aumento en la comprensión.


¿En qué consiste la diferencia entre habla y lenguaje?

El habla es la expresión verbal del lenguaje e incluye la articulación (pronunciación), que es la manera en la que se forman las palabras. Cuando estamos frente a un “retraso del habla”, se refiere a una demora en la aparición de 6 a 10 meses con respecto a lo que se espera. 

El lenguaje es mucho más amplio y se toma en cuenta todo el sistema de expresión y de recepción de la información. Ya que consiste en comprender y ser comprendidos por medio de la comunicación verbal, no verbal y escrita. Cuando existe un retraso en la aparición de todos los niveles del lenguaje, que afecta sobre todo a la expresión. Aunque la comprensión, por lo general está menos afectada. 



¿Por qué sucede?

Los retrasos en el desarrollo del habla y del lenguaje, obedecen a muchas  causas. Algunos niños con retraso en el habla presentan problemas de motricidad en la boca, es decir, que se le dificulta usar la lengua, los labios y la mandíbula para emitir sonidos. Las dificultades auditivas también suelen estar relacionadas con los retrasos del habla. 

Los problemas de comunicación repercuten también en la relación: si las iniciativas lingüísticas del niño o de los padres no tienen una respuesta adaptada, pueden aparecer por ambas partes manifestaciones de frustración; en el niño(a) se puede notar inhibición, inestabilidad. 
El niño (a) hablará si su entorno se comunica con él, si observa los gestos, si comprende las palabras de la persona que le habla, y si puede hacer movimientos que induzcan a la palabra.

Es necesario comprender que el desarrollo del habla y del lenguaje va de la mano.  Por tanto un desarrollo tardío en el habla, tiene que ver cómo un niño está diciendo sus sonidos. Un retraso en el lenguaje es la dificultad en entender las palabras y su significado y además, una incapacidad de ponerlas juntas en frases. 










Es válido tomar en cuenta:

- Antes de los 6 meses: contacto visual, gestos, voltear la cabeza o llorar cuando se siente cansado, sonreír, reír.

- Entre 6 a 12 meses: balbuceos; logra unir varios sonidos del habla; reconoce la gente, responde a su nombre.

- Entre 12- 18 meses: es capaz de articular entre 10 a 50  o más palabras; seguir instrucciones simples, voltear páginas de un libro; responder a una pregunta señalando; agrupar los objetos en el juego (por ejemplo, todos los carros juntos).

- Entre 18- 24 meses: dos palabras puestas juntas (por ejemplo, “más agua”); nombrar y  mostrar partes del cuerpo; debería ser capaz de hacer (imitar) los sonidos de varios animales.

- Entre 24-36 meses: 50- 300 palabras o más; frases de 3 palabras; ser capaz de preguntar “por qué?”.  Además, el niño (a) debería ser capaz de comprender y utilizar algunas preposiciones.  Ejemplos de preposiciones: a, ante, bajo, con, de, en, entre, para, por… y otros más.

- Entre 3- 5 años: la mayor parte del lenguaje y de los sonidos deberían haber sido obtenidos en este punto.  A esta edad ya el niño (a) debería tener configurado su lenguaje de acuerdo con las normas gramaticales que caracterizan el lenguaje del adulto. 

Alexia Alfaro
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lunes, 3 de abril de 2017

Pasos para enseñar a estudiar a nuestros hijos


Las técnicas de estudio se sustentan sobre cuatro pilares fundamentales:
  •  La planificación del estudio.
  •  La concentración y los elementos que la favorecen.
  •  La comprensión de los contenidos a estudiar.
  •  Las herramientas o técnicas que se utilizan para procesar o fijar el aprendizaje. 
Con el desarrollo adecuado de estos cuatro pilares, constancia y práctica, verás cómo tus hijos aprovechan mejor sus horas de estudio y obtienen mejores resultados.

Enseñales a aprender en diez pasos. 

1. Crea un espacio adecuado al estudio.

2. Facilita su concentración. Evita distracciones a su alrededor, intenta que distribuya su estudio en periodos de 45 o 50 minutos, durante los cuales debe evitar las interrupciones al máximo.



3. Enséñale a planificarse. Por ejemplo, Google Calendar‎. De los 7 a los 12 años es bueno que dedique a estudio  entre una y dos horas al día entre semana; de los 13 a los 18 deberá aumentar su horario de estudio una hora al día. Deja que él mismo organice sus tareas.

4. Atención a los apuntes. Tomar apuntes exige una tarea de atención y síntesis que puede facilitar mucho a tu hijo el estudio. Enséñale a anotar las ideas principales que se traten en clase, así como los datos concretos que requieran memorización. Recuérdale que le será más fácil si incluye títulos y apartados o si utiliza sus propias abreviaturas.


5. Ayúdale a realizar una lectura comprensiva. Por mucho que relea un tema, no le servirá de nada si no lo entiende. Para que la lectura sea efectiva, debe comprender lo que se explica. Esto facilitará su aprendizaje. Si no entiende algún término, puede consultar enciclopedias online

6. Enséñale a subrayar. El subrayado puede ser muy útil a la hora de sintetizar ideas. Sin embargo, muchos estudiantes no lo hacen bien. Deben destacar solo las ideas más importantes. Si en un texto está prácticamente todo subrayado, este no servirá de nada.

7. Descúbrele herramientas como los esquemas o los mapas conceptuales. Son muy útiles a la hora de procesar la materia de estudio y ayudan a su comprensión y posterior memorización.

8. Anímale a realizar resúmenes. Es importante que sepa sintetizar y ordenar sus ideas, ya que esto le será muy útil a la hora de expresar lo aprendido en un examen.

9. Ayúdale a ejercitar su memoria.

10. Muéstrale cómo preparar un examen. Lo ideal es que pregunte al profesor de qué tipo será el examen y que no estudie a última hora. Si pone en práctica los pasos dados hasta ahora, seguro que le será mucho más fácil. Durante la prueba es esencial que lea las preguntas con tranquilidad y conteste primero a las más fáciles. Si tiene alguna duda, que pregunte al profesor.
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viernes, 17 de marzo de 2017

22 Alternativas a los Castigos



Muchos padres reconocen los efectos dañinos de los castigos físicos y verbales. Saben que gritar, abofetear, pegar y dar nalgadas enseña violencia, destruye la autoestima, crea enojo, interfiere con el aprendizaje y daña la relación entre los padres y los niños.

Pero saber qué no hacer, es sólo el primer paso; los padres se preguntan qué deben hacer en lugar de castigar. 


Desafortunadamente, la mayoría de los libros y artículos actuales de crianza recomiendan "alternativas", las cuales en realidad son castigos alternativos, como el tiempo fuera, negación de permisos y las llamadas "consecuencias lógicas o naturales".

Todos estos métodos tienen mucho en común con los castigos físicos, y transmiten los mismos mensajes: a los padres no les interesan las necesidades no satisfechas que ocasionan la conducta y que toman una injusta ventaja de su tamaño y poder sobre el niño. 

¡Hay pocas alegrías más grandes en la vida que permitir a nuestros niños enseñarnos lo que es el amor!

Más significativamente, estos actos le dicen al niño que alguien al que él ama y en el que confía, le quiere causar dolor. Este es un mensaje "para volverse loco", porque es muy extraño para el entendimiento intuitivo de los niños sobre cómo debe ser el amor.

Finalmente todos estos métodos hacen que se pierdan las mejores oportunidades para aprender. Hacen que los niños tengan fantasías de venganza lo que los distrae de enfocarse en la situación real que tienen a la mano. Las verdaderas alternativas a los castigos son aquellas que ayudan al niño a aprender y crecer de una forma sana. 


Aquí hay veintidós alternativas que dan mensajes positivos y amorosos:

1. Prevenir la conducta no deseada cumpliendo las necesidades de los niños cuando sean expresadas. Con sus necesidades satisfechas, el niño está libre de moverse a la siguiente etapa de aprendizaje.

2. Proveer un ambiente seguro y adecuado para los niños. No tiene caso tener tus cosas preciadas al alcance de un bebé o niño pequeño, cuando simplemente se pueden poner fuera de su alcance hasta que el niño esté lo suficientemente mayor para manejarlas cuidadosamente.

3. Aplicar la Regla de Oro. "Piensa cómo te gustaría ser tratado si estuvieras en las mismas circunstancias de tu niño". La naturaleza humana es la naturaleza humana, no importa la edad.

4. Muestra empatía por los sentimientos del niño, aún si la conducta del niño parece ilógica, los sentimientos y necesidades subyacentes son reales para él. Declaraciones como "te ves muy triste" es una buena forma de mostrar que estás del lado del niño.

5. Valida los sentimientos del niño para que él sepa que tu entiendes y que te importa, y que nunca será rechazado por tener ningún sentimiento en particular. Por ejemplo, "Eso me asustaba a mi también cuando yo era niño".

6. Cumple la necesidad subyacente que lleva a la conducta. Si castigamos la conducta externa, la necesidad no satisfecha continuará surgiendo en otras maneras hasta que esté finalmente cumplida. Preguntas como "¿Estas enojado porque hoy he estado mucho tiempo en el teléfono? ¿Te gustaría que fuéramos a caminar juntos?" pueden ayudar al niño a sentirse amado y entendido.

7. Cuando sea posible, encuentra una solución "ganar-ganar" en la que se cumplan las necesidades de todos. Para aprender herramientas de resolución de conflictos, considera tomar un curso de Comunicación no Violenta.

8. Asegúrale a tu hijo que es amado y apreciado. Las llamadas "malas" conductas frecuentemente son intentos de expresar su necesidad de amor y atención, en la mejor forma que ellos lo pueden manejar en el momento. Si él pudiera expresar su necesidad en una forma más madura, lo haría.

9. Distraerlo de la situación que se ha vuelto demasiado estresante para resolver en el momento: "Tomemos un descanso. ¿Qué otra cosa te gustaría hacer"?.

10. Asegúrate de que tú y tu niño han consumido alimentos nutritivos durante el día para que los niveles de glucosa se mantengan altos. Bocadillos pequeños y frecuentes es lo mejor.

11. ¡Respira! Cuando estamos estresados, necesitamos más oxigeno, pero tendemos a hacer respiraciones cortas. Aún unas cuantas respiraciones profundas nos pueden ayudar a calmarnos y pensar más claramente.


12. Nosotros no esperamos que un carro funcione a menos que tenga gasolina, no debemos esperar que un niño funcione lo mejor que el puede si su "tanque emocional" se está agotando. Dale las tres cosas que llenan el tanque emocional de los niños: contacto ocular, contacto gentil y atención individual.

13. El té de manzanilla es muy relajante para niños y adultos. Si la Mamá que amamanta lo toma una hora antes de ir a dormir, puede ayudar a calmar al bebé. A los niños grandes les puede gustar el té de manzanilla helado o las paletas.

14. Toma un tiempo fuera – con tu niño. Un cambio de escenario aún si es sólo un poco de tiempo afuera, puede hacer la diferencia para ambos, padres y niños.

15. Toma una "Tarjeta de Crianza" para que te dé inspiración y aliento o crea tus propias tarjetas recordatorias.

16. Ofrece un masaje. Un masaje a la hora de dormir puede ayudar al niño a dormir más profundamente, lo que le ayuda a recuperarse y a tener energía para el siguiente día.

17. Dale elecciones. Los niños necesitan sentir que tienen voz. Ofrecer elecciones, aún si a ti no te parecen importantes ("¿Cuál taza quieres, la azul o la roja?") Esto les ayudará a los niños a sentir que pueden decidir sobre su vida, especialmente si han tenido que lidiar con cambios recientes.

18. Intenta susurrar. Cuando la tensión es alta, susurrar puede ayudar al niño a poner atención y también ayuda a calmar al padre.

19. Dale tiempo al niño. Frases como "Dime cuando estés listo para compartir tu juguete/ subirte al asiento de seguridad/ ponerte tu abrigo" darán al niño la sensación de autonomía y harán que sea más fácil para ellos cooperar.


20. Date tiempo. Cuenta hasta 10 (en silencio). Algunas veces necesitamos un poco de tiempo para pensar las cosas más claramente y verlas más objetivamente. 

21. Recuerda que los niños crean imágenes de nuestras palabras: "ve más despacio" es más efectivo que "NO corras". La primera frase crea una imagen de ir más despacio, mientras que la segunda crea una imagen de alguien corriendo (la palabra "no" es demasiado abstracta como para superar la más concreta y convincente imagen de correr). Igualmente, una petición específica es más efectiva que una general: "Por favor deja el vaso" en lugar de "TENGA cuidado".

22. Pregúntate a ti mismo "¿Cuando me acuerde de esto me reiré?" Si es el caso ¿Por qué no reírse ahora? Crea un recuerdo que te gustaría tener cuando te acuerdes de ese día.



De esta forma, nosotros podemos lograr la cooperación genuina que buscamos en estos momentos. Pero nuestra más grande recompensa será para toda la vida, ¡un vínculo amoroso y confianza mutua con tu hijo!

por Jan Hunt

Traducido por Marcela Araiza
  
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lunes, 13 de marzo de 2017

El castigo es un acto poco educativo.


El castigo forma parte de la educación desde hace mucho tiempo. En la televisión por ejemplo, está tan normalizado que es habitual ver a los protagonistas de las series de televisión juveniles quedarse sin poder salir durante semanas por hacer tal o cual acción.


La gran mayoría de los adultos de hoy en día los hemos sufrido, a menudo por cosas que habíamos hecho sin querer, a menudo por cosas que ni siquiera habíamos hecho y a menudo por conductas que sí podrían considerarse inadecuadas.

Las razones de los castigos son tan dispares que muchas veces se viven como injustos y si nos detenemos un poco a pensar en ello, podemos afirmar que los castigos son poco educativos y que pueden provocar consecuencias negativas.



¿Qué es un castigo?
El castigo se podría definir como aquella acción realizada por una persona que provoca aversión o desagrado en otra y que tiene como finalidad eliminar o corregir una conducta o comportamiento molesto o inadecuado.

Los más frecuentes son:
  • El tiempo fuera: prohibir al niño permanecer en el lugar o contexto donde ha exhibido una conducta considerada molesta o inapropiada (enviarlo a dormir, a su habitación, a la silla de pensar)

  • La retirada de reforzadores o estímulos positivos: prohibir cosas que le gustan al niño (ver la TV, ir al parque, salir a jugar con los amigos, etc.)
  • El castigo físico: que, como ya hemos hablado a menudo, no tiene nada de educativo.


El castigo es aparentemente eficaz
Es posible que la causa por la que el castigo permanece como herramienta educativa sea su aparente eficacia e inmediatez para controlar o detener el comportamiento inadecuado. O quizás simplemente sigue vigente porque fuimos educados así y por lógica natural tendemos a actuar tal y como actuaron con nosotros.

En cualquier caso castigar a un niño no es la mejor manera de educarlo. Mediante el castigo, pese a que la conducta se extingue de manera puntual, la raíz del problema no se soluciona y son muchos los niños que, pese a haber sido castigados por una conducta, siguen haciéndola cuando pueden o cuando creen no ser vistos.
En otras palabras, los efectos del castigo son momentáneos. El castigo no provoca el desaprendizaje del comportamiento que se desea modificar ni ofrece una alternativa más adecuada y ello hace que la conducta tienda a repetirse.



Efectos secundarios del castigo
Emplear castigos como medida habitual de corrección provoca pérdida de confianza del niño hacia los padres o educadores, daña la autoestima del niño, que llega a desvalorizarse (sobre todo si piensa que no merece el castigo), se produce estrés, tensión y agresividad e incluso provoca el uso de la mentira o el engaño para evitar el castigo.

Muchos niños acaban distanciándose de sus padres y les “castigan” a ellos negándoles la comunicación y generando rabia y necesidad de venganza (no siempre consciente).
Muchos otros acaban perdiendo la espontaneidad y la creatividad (¿la niñez?) y se convierten en niños inseguros, temerosos y dependientes de la persona que lo castiga, pues evitan tomar decisiones que puedan ser erróneas y que puedan originar un nuevo castigo.



Los diferentes estilos de educación
En la educación autoritaria, esa que se dice que deberíamos recuperar los padres, los niños no tienen ningún derecho.

En la educación permisiva, esa en que los padres dejan que sus hijos hagan literalmente “lo que quieran” (que ni siquiera recibiría el nombre de educación, pues no se está educando), el niño tiene todos los derechos.

En una educación más democrática, donde reina la comunicación y el respeto mutuo, los padres y los hijos comparten derechos.

El castigo entraría a formar parte de la llamada educación autoritaria y el objetivo debe ser educar a un hijo para que viva en libertad, pero sin coartar la libertad de los que le rodean (“vive y deja vivir”).
Educar requiere paciencia y el trabajo de los padres o educadores debe ir encaminado, siempre que sea posible, a mostrar alternativas y elementos que inviten a reflexionar, no sólo sobre el comportamiento considerado inadecuado, sino también sobre las consecuencias que provoca en los demás.

La finalidad es que los niños sean personas responsables, autocríticas y autónomas pero con valores propios, es decir, siendo su modo de vivir auténtico, originado en sí mismo y no en la obediencia a un ser superior (los padres).

Como decía Piaget, “la autonomía sólo aparece con la reciprocidad, cuando el respeto mutuo es lo bastante fuerte como para hacer que el individuo sienta desde dentro el deseo de tratar a los demás como a él le gustaría que le trataran”. Por ello la lucha debe ir encaminada a crear esa autonomía en los niños.

Para conseguirlo es necesaria la vía del diálogo y la comunicación, el ejemplo continúo de los padres en el día a día y la exigencia apropiada, siempre con amor.

El castigo es “el camino rápido” para atajar un problema y su efecto sobre la conducta es temporal. Difícilmente logra erradicar una conducta negativa de manera duradera y tiende a distanciar a padres e hijos y a humillar a los segundos.



¿Y entonces no se puede castigar?
Muchas personas defienden el castigo porque consideran que realmente hay actitudes que no se pueden tolerar y, si se repiten de modo insolente, el castigo es la única manera de hacer entender lo que es importante.

Las cosas caen por su propio peso y los mismos niños, cuando hay diálogo y comunicación, acaban por ver que sus actos tienen consecuencias (buenas o malas), se dan cuenta que la vida realmente no es un camino de rosas y ven que hay momentos en que podrían haber hecho caso a papá o mamá (y momentos en que habría sido mejor no hacerles caso).







Algunos ejemplos
  • Si un niño pinta la pared podemos hacer que entienda que no debería haberlo hecho con un “ahora la pared está sucia porque la has pintado con el rotulador, habrá que limpiarla, si quieres te ayudo”. El hecho de limpiar ya ejerce la función educativa, pues el niño ve que su acto tiene una consecuencia (pared sucia) que debe ser reparada (limpiándola).
  • Si tira deliberadamente cosas al suelo, si desordena (o no ordena), el recogerlas hace la función educativa. En algún momento incluso puede echar en falta algo porque está desordenado. El niño verá así la consecuencia del “no ordenar”.
  • Si rompe sus juguetes porque está enfadado (o juega a romperlos) la consecuencia en sí ya supone un aprendizaje, pues los habrá roto y más tarde se dará cuenta de que no podrá jugar con ellos.
Con esto no quiero decir que haya que dejar que los rompa deliberadamente. Podemos detener la acción con un “si cuando te enfadas tratas así a los juguetes los tendré que guardar para que no se rompan” si lo consideramos oportuno.
Esta frase que parece un castigo o una amenaza es realmente una invitación a la reflexión para que el niño cree su propia regla. Si tira los juguetes serán retirados para que no se rompan, sin embargo, si los trata bien, podrá jugar con ellos tanto cuanto quiera. 

Él decide en todo momento cuándo puede empezar a tratarlos bien y comprende que las pertenencias propias también deben ser respetadas y que puede haber otras maneras de canalizar un enfado.


La intención, al fin y al cabo, es tratar que los niños sean felices, que los padres sean felices y que la relación entre padres e hijos sea la mejor posible. Es por ello que hay que tratar de utilizar métodos que no humillen, distancien o sean injustos para los niños (ni para los padres) y castigarles me temo que es no es uno de ellos.

Armando Bastida


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lunes, 6 de marzo de 2017

Día de la mujer, hablemos de nosotras






Día Internacional de la mujer, una fecha 


especial para hablar de nosotras mismas.


La mujer en la sociedad cumple roles muy importantes; es amiga, hermana, mamá (puede ser), esposa (podría ser), hija, profesional y sobre todo mujer.  Todos roles fundamentales en la vida. 


Es tan importante y decisivo el papel que desempeña la mujer en la sociedad que hablar de esto llevaría mucho tiempo. Se tendría que empezar por hablar de cada uno de los roles en los diferentes ámbitos y cada uno de ellos con sus dificultades y con sus alegrías: como madre, esposa, hija, profesional amiga, hermana, mujer.

La vida cotidiana femenina es distinta a la masculina, pues es más responsable del cuidado de la casa (según la sociedad), aunque tenga quien realice las tareas del hogar y esté laborando fuera de la casa, siempre está atenta.

Sacar adelante el proyecto familiar es una labor en la que muchas mujeres no escatiman en empeño y recursos, luchando por cubrir todas las necesidades físicas y emocionales de todos. Se ha librado una dura batalla para entrar al mundo laboral y ganar un espacio que antes las mujeres tenían negado, lo cual ha incrementado el trabajo y la responsabilidad de la mujer, ya que con esto no deja de lado el papel de cuidar de la familia.





Para la mujer ha sido un esfuerzo doble, ganarse un lugar en el mundo laboral y cumplir al mismo tiempo con tantos roles, y por lo general ¡todos con excelencia!








La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reportó en el informe “Las mujeres del mundo Tendencias y estadísticas” un crecimiento generalizado en la contratación de mujeres en trabajos de todo tipo durante la última década. Este aumento no se ha detenido, sino que sigue en alza en la gran mayoría de países del mundo. Según el informe, las mujeres también han comenzado a recibir mejores ingresos, situación que motiva dentro de variadas opciones profesionales.

Hoy en día quien diga que la mujer no puede sacar adelante a una familia y ser una gran profesional está muy equivocado, pues en los últimos años ellas lo han demostrado con mayor intensidad. Sin embargo, y a pesar de tantos logros alcanzados es común ver mujeres competir entre mujeres, o dar juicios de valor sobre si alguna es mejor mamá, esposa o profesional que la otra.
Por eso es importante recalcar y recordar que las mujeres inteligentes NO compiten entre sí, se ayudan.  En lugar de luchar entre sí, debemos tendernos las manos y hacer puentes de unión y de crecimiento. Ninguna es mejor que ninguna, todas somos diferentes, inteligentes, únicas y bellas, pues la belleza es muy personal y sale de lo interno, la belleza se siente y va más allá de la vista o de lo externo. Así que mujeres, vamos a aliarnos más y más, dejar los juicios de valor y ayudarnos a crecer. La vida no es una competencia. No se trata de ganarle a otra mujer, se trata de apoyar y empatizar.



Y replico las palabras de Karla Galleta:

"No hay mujeres buenas ni malas, no hay unas mejores que otras, de hecho, no hay premios que ganar por vivir en esta constante competencia, es sólo una pérdida de tiempo. Somos personas complejas, fuertes, frágiles, creativas, hermosas, únicas, especiales. No venimos a este mundo a competir, sino a evolucionar, a ser mejor que ayer para nosotras mismas. Abandonemos ese macabro juego de las rivalidades entre mujeres que nos han impuesto sin consultarnos y seamos libres.
Aquí todos tenemos nuestro propio camino y experiencia de vida y ser mujer no es sencillo, pero si en lugar de competir, de comparar, de menospreciar y debilitar, usamos un poco más la gran inteligencia que poseemos y nos protegiéramos, nos aliáramos, nos comprendiéramos y nos acompañáramos sin culpas ni temores, tendríamos menos enemigas y más aliadas."



Feliz Día de la Mujer a todas esas grandes mujeres que trabajan en ser la mejor versión de sí misma. Seguimos sumando. Vamos a amarnos más, cuidarnos más y valorarnos más día a día.




Natalia Calderón
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martes, 28 de febrero de 2017

Bullying: Acoso moral entre iguales

Se le conoce además como “bullying” y se podría definir como el conjunto de comportamientos hostiles que una persona o grupo de personas, abusando de un poder real o ficticio, dirige contra un compañero de forma repetitiva y duradera con la intención de causarle daño.  

Se dan agresiones directas o indirectas, tanto físicas como verbales, psicológicas y de exclusión social.  








Dentro de las características se resaltan 4 aspectos:
  • Abuso de poder, del más fuerte al más débil.
  • Repetidos incidentes entre los mismos niños o jóvenes durante un tiempo largo.
  • Ausencia de provocación por parte de la víctima.
  • Intimidaciones físicas, verbales o psicológicas, que buscan causar miedo, dolor o daño a la víctima.


¿Cómo es generalmente el niño o joven acosado?

Le podría pasar a cualquiera, pero existen grupos más vulnerables, tales como aquellos niños o jóvenes más tímidos, introvertidos, o con características físicas que le diferencian (peso, lentes, su estatura), o algunas características académicas (se lleva muy bien con los docentes, participa mucho en clase, sus notas siempre son muy altas).  
Los efectos del acoso escolar pueden ser devastadores, pues la persona se siente violentada, desprotegida, aislada, humillada, insegura.



¿Qué pueden hacer los docentes?
  • Supervisar a los estudiantes fuera de la clase e intervenir cuando observe intimidación.
  • Motivar campañas para educar sobre la intimidación.
  • Hablar con los estudiantes “conflictivos” a solas.
  • Escuchar a los padres cuando expresan su preocupación sobre la conducta de otro niño.
  • Buscar una estrategia para que los estudiantes y docentes puedan reportar la intimidación.

¿Qué pueden hacer los estudiantes?
  • Hablar con sus padres y amigos acerca de la “intimidación”.
  • Respetar a todos, y tratar a los demás como le gustaría ser tratado.
  • Si ha sido intimidado o si ha presenciado a otra persona siendo intimidada, comunique el hecho a su familia o al docente.
  • No tolere la intimidación.

¿Qué pueden hacer los padres de familia? 

  • Dar ejemplos positivos de conducta. Monitorear su propia conducta. Demostrar que el comportamiento de los adultos en la casa no es de acoso ni de agresividad.  Los hijos copian las conductas de sus padres
  • Escuchar a sus hijos. Asegurarse que sus hijos sepan que los apoyan, que confía en ellos y que pueden contar siempre con sus padres.
  • Participar en la escuela y actividades extracurriculares de sus hijos. Ser parte de la vida escolar de su hijo, revisar tareas, leer mensajes, conocer a sus docentes.
  • Ser lo más positivo con su hijo. Por cada comentario negativo dirigido a su hijo, los padres deben proporcionar 5 comentarios positivos. 
  • Conocer a los amigos de sus hijos.
  • Explicar a sus hijos que NO es aceptable intimidar a los demás. Ofrecer sugerencias para tratar con compañeros problemáticos.
  • Explicar a sus hijos la diferencia entre una respuesta asertiva (seguridad en sí mismo, la firmeza) y una agresiva (violenta, hostil). Mantener siempre respeto por las diferencias, enseñándolo también a sus hijos con el ejemplo.
  • Buscar recursos para ayudarle a responder a situaciones de intimidación.
  • Enseñar a sus hijos el RESPETO y la TOLERANCIA para todos. Mostrar una conducta de empatía.


Por último, es importante tener en cuenta que todo de tipo de intervención es más eficaz  cuando los adultos comprendemos la magnitud del problema y hacemos incapié en que la clave está en el respeto mutuo. Es decir, nosotros no podemos pedir a los niños que cambien, que sean más respetuosos si es que nosotros no lo somos con ellos. Debemos ser conscientes del papel importante que tenemos en la vida de nuestros niños como modelos de conductas. Tratémoslos con respeto y ellos se lo devolverán al mundo.


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lunes, 20 de febrero de 2017

La inteligencia emocional en la infancia


La familia es la primera escuela de aprendizaje emocional. También van a influir en el mayor número de experiencias del niño, repercutiendo éstas en el desarrollo de su personalidad. 






Los padres son el principal modelo de imitación de los hijos e hijas, por tanto se deben ejercitar desde pequeños en el área emocional, una regla de oro es “trate a sus hijos como le gustaría que los demás los trataran”.  








De esta regla podemos sacar 3 principios:
  • Sea consciente de sus propios sentimientos y de los demás.
  • Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás.
  • Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.





Los estudios demuestran los tres estilos de comportamiento más inadecuados por parte de sus padres:

  1. Ignorar completamente los sentimientos de sus hijos, pensando que los problemas de sus hijos son triviales y absurdos.

  1. El estilo “dejar hacer”.  En este caso, los padres sí se dan cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero no le dan soluciones emocionales y piensan que cualquier forma de resolverlo es correcto, por ejemplo: castigos físicos.

  1. Menospreciar o no respetar los sentimientos del niño (por ejemplo, en algunos casos se le prohíbe al niño (a) que se enoje o que llore).


Mientras que en el ámbito educativo es básico desarrollar estrategias para promover las distintas competencias de la “Inteligencia Emocional” en todos y cada uno de los niños y niñas.

Puntualizando en 6 factores básicos para un elevando rendimiento académico, podemos citar:

  1. Confianza en sí mismo y en sus capacidades.
  2. Curiosidad por descubrir.
  3. Autocontrol.
  4. Relación con el grupo de iguales.
  5. Capacidad de comunicar.
  6. Capacidad de cooperar con los demás.
  
Para que los niños y niñas posean estas capacidades, dependerá en gran parte de lo recibido en su hogar.  Sin lugar a duda, una educación emocionalmente inteligente partirá de los padres de familia y en forma posterior de los docentes. 

Natalia Calderón.



Si querés reforzar la inteligencia emocional en tus hijos te invitamos a que los impulses a participar de nuestros talleres. 

Más info ACÁ







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